La escala de Richter está obsoleta, hoy se usa la escala de Tom Hanks

sismógrafoAntiguamente cuando había un sismo nos enterábamos porque sentíamos el remezón o porque los noticieros lo informaban. Hoy en día, gracias a las redes sociales es posible enterarse en tiempo real de un sismo que ocurre al otro lado del planeta. Cuentas como Earthquakes Tsunamis son una buena fuente para informarse. Muchas veces los conductores de noticiarios o personas conocidas de la televisión hacen una gran labor informando lo que ocurre y como poseen miles de seguidores dicha información se propaga rápidamente. Esto lo he podido ver con cada sismo de gran magnitud en Chile, donde en especial importa conocer si hay alarma de tsunami debido a desastres recientes. Aunque encuentro sensacional que se informe rápida y masivamente, creo que es importante informar bien. Una de mis grandes batallas en Twitter es contra el mal uso de términos científicos, así fue el caso de las temperaturas negativas que terminó en la redacción de todo un artículo aclarando conceptos erróneos que aparecían en la prensa. En el caso de los sismos ocurre con la medida de la magnitud, es muy común leer “se registró un sismo de 6 grados en la escala de Richter” lo cual contiene el mismo error que la frase “la temperatura del universo es de 2.73 grados Kelvin” que es el uso de la palabra “grados” en ambos casos. El motivo es que los “grados Kelvin” así como los “grados Richter” no existen como tales, no se llaman grados porque dichas escalas no son graduadas. Una escala graduada es aquella en la que se eligen arbitrariamente dos puntos y se divide este rango en partes iguales. Dos ejemplos simples de escalas graduadas:
– un círculo se divide en 360 partes iguales llamadas simplemente grados;
– la diferencia entre la temperatura a la que el agua hierve y a la que se congela se divide en 100 partes iguales que llamamos grados Celsius.
La temperatura en Kelvin o la magnitud de un sismo en Richter no están definidas a partir de la división en partes iguales de un rango arbitrario. La discusión es interesante para lo cual recomiendo los artículos “Los inexistentes grados Kelvin y grados Richter” y “La escala de Richter y un error habitual“. Por lo tanto, cada vez que alguien dice “sismo de 5.2 grados Richter” es equivalente a que diga “el auto se mueve a una velocidad de 5 kilogramos” o “la temperatura de hoy es 25 metros”. La magnitud de un sismo en la escala Richter así como la temperatura en Kelvin no llevan la palabra “grados”.

Magnitud o intensidad?

Otra clásica confusión aparece en el uso de las palabras magnitud e intensidad. La magnitud de un sismo corresponde a la energía liberada que es medida usando sismógrafos. La magnitud se mide en Richter (excepto para sismo de gran magnitud, como se describe más abajo).
La intensidad se refiere a la gravedad del remezón en un determinado lugar [1], para lo que típicamente se usa la llamada escala de Mercalli. Esta sí es una escala graduada por lo que se mide en grados. Dado que es una escala basada en la percepción de las personas y daños estructurales no es muy usada por ser subjetiva.
Resumiendo: la magnitud mide energía y NO se mide en grados; la intensidad mide daño estructural y se mide en grados Mercalli.

Para sismos de gran magnitud, escala Richter ya no se usa

Sin embargo hace mucho noté algo que me llamaba la atención pero que nunca exploré en detalle: los únicos que hablan de magnitud de un sismo usando Richter como medida son los medios de comunicación, nunca he visto esta unidad en un sitio oficial como el NOAA o el Servicio Geológico Estadounidense (USGS), quienes sólo reportan la magnitud del sismo sin el “apellido Richter” (mucho menos dicen grados!) lo que siempre me pareció extraño.
Hace poco escribí un tweet aclarando el clásico error de llamar “grados” a la magnitud de un sismo medida en Richter. Entre muchos RT, Jorge Álvarez me respondió “otro error es que todo lo asocian con Richter, sismos de esa magnitud no se miden en Richter sino que en magnitud momento”. Le admití que nunca había escuchado sobre la llamada escala de magnitud de momento y me lancé a buscar inmediatamente de qué se trataba.

La escala de Richter fue introducida en 1935 por Charles Richter para medir la magnitud local de un sismo. Dicha escala es bastante efectiva como una medida de la energía liberada por sismos de mediana magnitud, sin embargo para sismos muy fuertes la escala es poco precisa. Además una misma cantidad de energía liberada en diferentes tipos de suelo no genera el mismo desplazamiento medido en sismógrafos. Ante estos y otros problemas, los científicos Tom Hanks (no el Tom Hanks de Forrest Gump, este es otro Tom Hanks) y Hiroo Kanamori crearon en 1979 la escala de magnitud de momento que haría un mejor trabajo que la escala de Richter para sismos de mayor magnitud [2]. Es esta la escala de magnitud que los sismólogos usan hoy en día, es por esto que los informes oficiales sólo reportan la magnitud y no incluyen el “apellido Richter”, esto es algo que los medios agregan probablemente sin saber que la escala de Richter dejó de usarse hace más de 30 años para referise a sismos de gran magnitud. La escala de Hanks y Kanamori se denota M_W, donde la W se refiere al trabajo mecánico (work en inglés) realizado por la energía liberada. La relación entre trabajo y energía la discutimos hace un tiempo. Según explica la web del USGS, el método desarrollado por Richter no entrega resultados confiables para sismos con magnitudes 7 y mayores, además de no haber sido diseñado para usar datos de sismos registrados a más de 600 km.
La “nueva” escala introducida por Hanks y Kanamori es más objetiva que la de Richter ya que permite hacer comparaciones directas entre diferentes sismos. Esto se logra ya que la escala de magnitud de momento M_W depende del desplazamiento de la falla, el área involucrada y un parámetro llamado módulo de deformación que depende del tipo de suelo. La comparación entre la energía E liberada por dos sismos se obtiene a través de la fórmula

\displaystyle \frac{E_1}{E_2} = 10^{1.5\,[(M_{W})_1-(M_{W})_2]}

donde (M_{W})_1 y (M_{W})_2 corresponde a la magnitud de cada sismo. Como en muchas otras escalas, la relación entre energía y magnitud es logarítmica, no lineal, lo que significa que si un sismo es del doble de la magnitud de otro, la energía liberada no es el doble (sino que mucho más que eso). Por ejemplo, el Gran Terremoto de Valdivia en 1960 fue magnitud (M_{W})_1=9.5 y el terremoto en el Maule en 2010 fue magnitud (M_{W})_2=8.8, aunque la magnitud de ambos terremotos difieren en menos de uno, usando la fórmula de arriba obtenemos:

\displaystyle \frac{E_1}{E_2} = 10^{1.5\,[9.5-8.8]} = 10^{1.05} = 11.22

lo que indica que en el terremoto de Valdivia la energía liberada fue E_1=11.22\,E_2, es decir, más de 11 veces la energía liberada en el terremoto de 2010. Usando la misma fórmula obtenemos que el terremoto de Japón en marzo 2011 (magnitud 9.0) liberó casi el doble de la energía del terremoto del Maule 2010 y más de 10.000 veces la energía del terremoto de L’Aquila en 2009 (magnitud 6.3).

batman06

Así que ya lo sabe, cada vez que un medio reporta la magnitud de un fuerte sismo en “grados Richter” no sólo está llamando grados a algo que no lo es, también está probable* y erróneamente agregando el “apellido Richter” a una magnitud que se mide en otra escala y determinada con otros métodos. Esto sería equivalente a que la bolsa de valores indique que el precio del litro de gasolina es “900 pesos” y los medios digan “900 escudos”. Son escalas distintas y además la que los medios reportan dejó de usarse hace décadas. Aunque para sismos de baja magnitud ambas escalas coinciden, sería bueno dejar de llamarle Richter a las magnitudes cuando no corresponda ya que se está tergiversando la información. Si usted conoce algún periodista hágale saber esta información: no se dice “7.0 grados Richter” porque los “grados Richter” no existen; tampoco se dice “magnitud 7.0 en la escala de Richter” porque para sismos de tal magnitud los científicos no usan la escala de Richter hace más de 30 años. Lo correcto es decir simplemente “magnitud 7.0” o “magnitud 7.0 en la escala de magnitud de momento” (a menos que la correspondiente oficina sismológica indique que están usando otra escala). Como señala el título: la escala de Richter está obsoleta, hoy se usa la escala de Tom Hanks. True Story.

Gracias a Jorge Álvarez por su tweet que me llevó a aclarar la duda que tenía y a aprender sobre la escala de magnitudes que usan los sismólogos hoy en día.

Referencias:
[1] USGS
[2] Journal of Geophysical Research 84, 2348 (1979)

Nota: si algún experto encuentra algún error en este artículo le agradecería hacerlo notar para corregirlo.
*: aquí digo probablemente ya que la fuente de cierto medio de comunicación puede ser una oficina sismológica que podría usar una escala diferente, a pesar de no ser apropiado.

Acerca de Jorge Diaz

Jorge es Investigador Postdoctoral en el Karlsruher Institut für Technologie, Alemania. Se dedica a la Astrofísica de Partículas estudiando neutrinos, rayos cósmicos y fotones de alta energía. Obtuvo su Ph.D. en Física de Partículas en Indiana University, Estados Unidos. En Twitter: @jsdiaz_
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29 respuestas a La escala de Richter está obsoleta, hoy se usa la escala de Tom Hanks

  1. Manuel dijo:

    Excelente publicacion los felicito

  2. Luis Recabarren Galdames dijo:

    Extraordinario, simple de entender, didáctico
    Ojalá se masifique esta información, es muy util.-

  3. leticia valdebenito dijo:

    Muy interesante, y muchas gracias por difundirlo.

  4. Hace un tiempo tuve la misma duda y después de googlear un poco di con mas menos la misma información que aquí presentas. Después quise saber que hace el servicio sismológico de Chile http://www.sismologia.cl/ y les escribí.

    La respuesta fue muy sencilla:

    “En general la magnitud más usada, por nuestro servicio, para los eventos con magnitud menor es la Magnitud Local (ML) de Richter y para eventos mayores magnitud de Ondas Superficiales (Ms) y magnitud de Momento Sísmico(MW)”

    Información sobre estas magnitudes http://www.sismologia.cl/links/glosario.html#def24 y http://www.sismologia.cl/links/glosario.html#def27

    Saludos

  5. piemti dijo:

    gracias por tu interesante aporte jorge, como siempre asertivo y claro, con tu permiso lo re-publicare el foro que tu ya conoces, saludos

  6. yerk8 dijo:

    no soy cientifico, pero comentar que tu locuacidad es exelente

  7. Graciela dijo:

    Buena información. Voy a investigar más para incluirlo en las clases (primero medio).

  8. Cuando estaba en mi primer año de máster me publicaron una columna en El Ciudadano y en El Mostrador sobre predicción de terremotos y puse la palabra “grados”. Ante el “no se dice grados” o “los grados richter en realidad no existen”, que los sismólogos me comentaron, noté mi error terminológico, que en realidad no importaba ante la temática que se estaba comentando, pero que genera problemas hoy en día, aunque en lo macrosocial pase desapercibido. Este hecho, unido a que noté que doctores en química y biología también cometían el mismo error me hizo preguntarme ¿de dónde venía esta noción? ¿A qué respondía esta “ignorancia”? Lo que me llevó a ¿quién define la terminología? ¿Sobre la base de qué la define? ¿Cómo hace que todos la usen? y ¿quién define la escala? ¿Sobre la base de qué la define? ¿Cómo hace que todos la usen? Pero más importante que eso fue cuestionarme la factualidad del artificio en cuanto a suponer la existencia de un constructo terminólogico, que además es parte del lenguaje que tiene una dimensión dinámica (habla) y que además en su uso social normado (llámese, la RAE) se podría llegar a aplicar por sinonimia (valor, medida, estado, calidad, relación de menor a mayor, etc).

    Me explico: los grados richter en realidad no existen, es cierto; pero la magnitud Richter, tampoco, ni la magnitud o los grados. Podríamos decir que el terremoto existe: ese movimiento de la tierra que hace que todo se remezca, que la tierra se abra, que la roca se caiga, que el animal busque refugio y el humano corra… eso existe “en realidad”, pero la forma en que lo medimos, la forma en que lo diseccionamos, la forma en que hoy lo entendemos y cuantificamos, todo eso es construcción, mero artificio. Por poner un ejemplo, hace 4 siglos los terremotos no duraban minutos y segundos, duraban padres nuestros o credos. La visión moderna del terremoto no existía antes del gran terremoto de Lisboa en el siglo XVIII. Antes no importaba si había ruido antes, durante o después, daba igual cuánto duraba el movimiento, en qué dirección sucedía. Antes del concepto “réplica”, había terremotos que duraban días, así como a mediados del XIX no existía sismología como la conocemos hoy… y sin embargo temblaba.

    Entonces la pregunta también fue ¿siquiera la propia disciplina tiene normados su estándares y medidas? Y resulta que ni hay “todos los científicos ya no ocupan Richter” ni hay “todos los científicos”. En algunos se conserva el nombre de la escala Richter, aunque modificada. Igual que la Mercalli que se ha modificado, para ser exactos… “unas chorromil veces”. Durante la guerra fría, mientras en USA los sismólogos chilenos adquirían sus primeros doctorados en programas y proyectos financiados por el ejército estadounidense para justificar los ensayos nucleares, en la china comunista los sismólogos se dedicaba a ver si el movimiento de la cola de las vacas podía o no predecir terremotos. Así de “uniforme” es el colectivo que estudia dicho asunto. Y las escalas usadas varían de país en país, se modifican cada década y cada cierto tiempo sencillamente cambian, al igual que los programas de investigación y si no fuera por el desarrollo de la sismología durante los años 70, aún muchos “científicos” estarían peleando si los terremotos son de origen volcánico o tectónico; así de nuevo es el estilo de pensamiento que determina a dicho colectivo. Por eso cuando dicen, que es negacionismo científico el creerle a Salfate, la gente no sabe de lo que está hablando.

  9. Otras preguntas que me surgieron fueron: ¿Qué no ha hecho la sismología que sí hizo la biología o la química en cuanto a la circulación de conocimiento en la sociedad y la institucionalización de una terminología determinada? ¿Le decimos grados por los medios de comunicación, por qué los periodistas son burros? ¿Cuánto tiene que ver aquí la educación reglada? ¿Y los sismólogos? ¿O fue acaso por la movida de los periodistas que la terminología biológica o química se instauró? ¿Fue por los periodistas que le llamamos oxígeno y no “aire desflogisticado”? Aquí cada cual señala con el dedo, pero para que el conocimiento circule en la sociedad se necesita de todas las partes ¿Qué ha hecho la sismología por comunicarse? Además de “ésta es la onda P y ésta es la S, mire, mire, sígame el dedito”, como diría una sismóloga nacional en pleno matinal.
    Los problemas de la comunicación de la ciencia son más profundos que meros errores terminólogicos. Si así fuera, en el fondo no habría problema alguno. Las “responsabilidades”, por así decirlo, son repartidas y es que en el fondo hay interés, prácticas y necesidades según los actores que configuran el problema, el problema de fondo. Por ejemplo estos cinco, presentan cada cual características distintas que impiden articular una comunicación de la ciencia “efectiva” (si es que acaso eso existe):
    a) La gente “de ciencias” no sabe mucho de humanidades, por más que les guste leer novelas y pongan los acentos donde corresponden. Difícilmente conocen la tradición epistemológica e histórica de su disciplina, más allá de los grandes mitos que se inventaron para validarse (nacionalismos asociados a los “descubridores” de lo que sea, los padres de la ciencia y otros reduccionismos varios) y rara vez tienen intenciones de trazar puentes sociales con respecto a la importancia, relevancia social, impactos (positivos y negativos) de sus estudios. Ni que hablar de que a la gran mayoría, así como no les gusta la docencia, no les gusta comunicar.
    b) Los comunicadores que estudian comunicaciones y por tanto no tienen mucho tiempo para saber algo de física, ni química, ni biología, ni matemática, ni sismología; que tampoco tienen nociones de epistemología o historia de la ciencia que les permita generar juicios críticos con respecto a lo que comunican. Los cuales además por el mercado laboral pululan en diversas áreas más allá de la comunicación científica y se ven presionados por el poco tiempo que poseen para preparar y entender los temas que comunican. Eso sin contar que no hay “mercado comunicacional de la ciencia” en países de bajo crecimiento científico, como Chile.
    c) Educadores que ganan poco, con escasa oportunidad de perfeccionarse y quienes en su mayoría entran con bajísimos puntajes a estudiar pedagogías en ciencia, reproduciendo no sólo errores terminológicos, sino que muchas veces explicando las cosas lisa y llanamente al revés. Sin contar que tienen una actualización de conocimiento mucho menor que quienes se mantienen en la academia.
    d) Políticos que suelen no estar ni ahí, implantar diseños didácticos atrasados y mal copiados, despreocupados completamente de la comunicación de la ciencia, la educación y la ciencia en sí.
    e) Una sociedad que al ver que las casas aún se caen y que el mar se sale sin que nadie le avise, le importa bien poco cómo lo midas, cuánto lo midas, con qué lo midas… Quieren sobrevivir y si unos brasileños o un supuesto “sismólogo” argentino les predice que mañana temblará prefieren correr el riesgo a agarrar un resfriado, dormir mal o estresarse un poco a que se les caiga la casa encima. Visto así, pensar locuras es menos riesgoso que tratar de seguirle el dedito a la sismóloga de la TV. Mucho más después de lo de Aquila o curiosamente después del terremoto del 60, donde vino uno muy grande antes y los sismólogos de turno dijeron que era imposible que viniera otro más fuerte… hasta que vino el más fuerte de la historia, tan fuerte y con tantas réplicas que hubo que descuartizar a un niño para calmar al kaikai.
    Aprender que no se decían “grados”, me invitó a hacerme todas estas preguntas y otras más que por no escribir más se me quedan en el tintero; me incitó a complejizar las relaciones reducidas a “científicos y periodistas”; me llevó a épocas en dónde las cosas se observaban , se hacían, se entendían, se medían y se nombraban de forma distinta; me trasladó a países y culturas donde se siguen haciendo de forma diferente; me permitió definir mi proyecto de tesis doctoral… pero por sobre todo me permitió ver que mientras el “científico” dice A, el educador enseña B, el periodista comunica C, el político hace D y mi vecina lo único que pide es un poquito de E.

    • Por cierto que decir que el terremoto del 60 fue X Mw se llama presentismo y es un error tan grave como el terminológico y que todos los sismólogos pasan por alto. Se debe decir la magnitud o intensidad con la fue medido en su momento, añadiendo la conversión actual. Es lo mismo que si dijeras que hace 30 años tal cosa valía X euros, porque en ese tiempo no existía el euro. Se debería decir “X pesetas, que hoy correspondería a X euros”. Dentro de la disciplina, la norma es importante, pero fuera de ella, es decir en la sociedad: o aplicamos las mismas reglas del juego para todas o las pasamos por alto. Pero a medias tintas, no vale.
      Y no creo que sea prudente incitar a la búsqueda en wikipedia. Mejor entregar herramientas de apoyo que sean un poco más fiable. En ese sentido los medios de popularización o divulgación de la ciencia, como le llaman, son una buena, rápida, cómoda, pero sobre todo más fiable opción.

  10. Roberto dijo:

    Muy buen post por parte de Jorge Diaz y muy buen comentario por parte de Lorena Valderrama. Algunas veces los científicos nos creemos los amos y señores de la descripción fenomenológica de los hechos, pero olvidamos que el lenguaje científico es uno más entre tantos que existen en este mundo.

  11. jose dijo:

    Lo intersante es que esto no sucede en paises de idioma inglés, siempre se utiliza la palabra Magnitud, nunca Richter. Es cosa de ver las noticias de terremotos en la BBC, CNN u otro medio internacional. Los titualres generalemente dicen: “A Magnitud 8.8 quake strikes…” o “M 8.8 earthquake…”
    Entonces, es algo que ocurre netamente en paises de habla hispana (a lo menos) =)

  12. Gracias por la info. ahora ha difundirla.

  13. R. Onell dijo:

    Estimado, me pareció excelente tu artículo, quisiera saber la posibilidad de replicarlo en un sitio universitario. Obviamente xitandi la fuente. Saludos cordiales.

  14. caldostrong dijo:

    Reblogueó esto en CALDO STRONGy comentado:
    Gran explicación. Los grados Richter ya no existen.

  15. Pingback: Los terremotos en Chile y la charlatanería | recolector.de {tecnologia}

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  18. MacaVergara dijo:

    Muy buen artículo… claro y directo. Gracias

  19. Oliver dijo:

    Hay veces en que las emergencias no dan la oportunidad de cultivarnos. Cívicamente o en Conocimiento. Gracias

  20. Rolando Benitez dijo:

    Por muy correcto que sea decir que un sismo fue de MAGNITUD 6 o por muy incorrecto que sea afirmar que fue de 6 GRADOS Richter, lo cierto es que la mera cifra no dice nada. Periodisticamente, explica màs decir que un temblor fue poderoso, fuerte, moderado o leve, cuàles fueron sus efectos y cuàles sus consecuencias .
    Si el metodo actual que se utiliza para calcular los sismos es diametralmente distinto al que uso Richter es correcto que ya no se diga grados Richter. Pero si el metodo actual se basa casi en el mismo que utilizò Richter aunque perfeccionado, debe respetarse la memoria cientìfica de Richter y serìa obligatorio utilizar su apellido. Asi tenemos una resistencia de 10 Watts (no vatios) por el escocès James WATT, una pila de 1,5 VOLTios por el italiano Alejandro VOLTa, 20 Hertzios por el alemàn Hertz. PASTEURizacion por Luis PASTEUR. Lo que quiero decir es que debemos perpetuar la memoria històrica de estos grandes hombres. Tampoco es equivocado dividir una escala en grados, rayitas, unidades o como se quiera decir. Por ejemplo, en tipografìa puede utilizarse milimetros, fracciones de pulgada o puntos. En puntos una unidad pasa a la otra no al cabo de 10 unidades, sino cada 12 unidades. Otro punto què cuidar es la guerra ideològica entre las naciones o entre el Oeste y el Este que tambièn abarca el plano cientìfico: Ejemplo. EEUU dice que los padres de la aeronautica son los hermanos Wright, para Alemania es Linienthal. Igualmente, muchos cientificos rusos o de otras nacionalidades estan relegados en la historia occidental.

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  25. gregori dijo:

    wena po muy bueno pero de bastante ayuda

  26. Esteban Aguilar dijo:

    Usen la escala que usen y los trucos que hacen los científicos pagados por la élite para disfrazar su intensidad , como cuando le quitaron un grado a la escala Richter , los sismos se han intensificado muy notoriamente ya no engañan a nadie que tenga algo de curiosidad y analice en estadísticas serias este notable aumento en sus frecuencia y en su intensidad algo esta pasando y no sera bueno

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